Blog de Francisco Zambrano Meza

Ante todo, una mirada profunda a la actualidad evitando los lugares comunes y saliendo del espectro rutinario de la politiquería nacional. Planteando puntos de vistas tan generales como particulares. Pretendiendo abarcar lo justo para un análisis pertinente. Sin duda, una expresión de opinión basada en hechos noticiosos y acontecimientos puntuales además de procesos sociales y corrientes globales.

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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Sociedad.

25/08/2007

Defensa a Sergio Espejo

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Casi como una de esas grandes ocasiones que tapizan los diarios y revistas y que no sueltan las emisiones de la televisión ha sido anunciada la "invitación" efectuada al ex Ministro de Transportes, Sergio Espejo, a declarar a la Comisión Investigadora del Transantiago.

Se rumorea (lo ha dicho la prensa en general) que está tremendamente molesto, enojado e incluso sentido porque ha encontrado en la actual administración gubernamental más un verdugo que un aliado, donde si hay que colgar a alguien, no es otro que Sergio Espejo.

En mi opinión, Sergio Espejo no tiene la culpa, ni tiene por qué tenerla. No sé si tenga algo de responsabilidad por no haber firmado el decreto de postergación cuando la fecha ideal para hacerlo fue cuando se hizo, ya por criterios políticos del gobierno que representó así como por la poca afluencia de público en vacaciones. Además que ya tenía fecha de partida antes que él mismo asumiera.

Es deshonrosa y vergonzosa la actitud del gobierno, de chivoexpiatorizarlo (o sea, hacerlo chivo expiatorio) y colgarlo al frente del Palacio para que a él vayan los tomates y escupos.

Es una lástima que a él se le obligue a responder por lo que no ha hecho y se le enjuicie y entregue a la voraz "opinión pública" como el máximo (y único) responsable.

¡Que asuman los que realmente tienen la responsabilidad: Estévez, Díaz, Etcheberry, Lagos, Bachelet, Bitrán y Andrés Zaldívar!

Sólo me resta transmitirle (aunque no le lleguen) todas las fuerzas que necesite así como el respaldo para que denuncie con vigor a quienes realmente se ensuciaron las manos.

25/08/2007 21:49 Autor: Francisco Zambrano Meza. (^.^). Tema: Sociedad No hay comentarios. Comentar.

19/08/2007

De Interpelaciones y otras argucias

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Hace algunos días el Diputado Álvarez (permítanme el subjetivismo) se lució interpelando al Ministro Velasco. Digo se lució por su excelente labor como dramaturgo, como actor, como asiduo poeta y músico. Y esto no lo señalo para desmerecer su labor pues ciertamente comportamientos como ellos son los que hacen bella la labor de la retórica y el diálogo aplicado a la política.

Aunque Belisario lo intentó no pudo ni cercanamente opacar al diputado saliéndole el tiro por la culata en al menos dos recordadas oportunidades.

Sin embargo me ha preocupado leer y escuchar un gran número de opiniones que invalidan el mecanismo de la interpelación por no "llegar a nada" al interpelar a una figura pública.

La Interpelación es el procedimiento por el cual un diputado respaldado por al menos 40 en su solicitud interroga de tú a tú a un Ministro de la Presidenta de la República, en pos de establecer responsabilidades políticas y mejorar las herramientas de fiscalización que la Cámara ya tiene.

Sin embargo, en esta oportunidad no se llegó a nada concreto (quizás en las anteriores tampoco). Los medios, los políticos, los politólogos y opinólogos de la política creo que no apuntan bien el blanco, pues más que el chancho, el que tiene la culpa es quien le da el afrecho. Vi la interpelación completa, y me pareció vergonzosa la actitud del Ministro que se desligaba de toda responsabilidad y ante las más directas preguntas del gremialista diputado, sólo respondía evasivas aludiendo a la "verdad" y a la responsabilidad de Ministros de los ochenta y Ministros de Bachelet.

Cualquier herramienta, incluso las comisiones investigadoras, serán ineficientes cuando la parte acusada se escuda en el más profundo ostracismo sin cooperar ni responder con claridad a los requerimientos de la Corporación de la Cámara.

19/08/2007 16:18 Autor: Francisco Zambrano Meza. (^.^). Tema: Sociedad No hay comentarios. Comentar.

26/07/2007

Siete preguntas para el Senador Adolfo Zadívar Larraín...

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Siete preguntas para Adolfo Zadívar Larraín...

1. Adolfo, Adolfo... el dolor de cabeza de la Concertación. ¿Qué te une hoy a la coalición en el gobierno? A esa coalición que según se desprende de tus palabras sólo sabe dar palos al agua, manipulando un modelo que tenemos que cambiar y que si bien gobierna, no tiene gobernabilidad. ¿Qué rol juegas en esta Concertación, post Pinochet?

2. Como pre-candidato a la Presidencia de la República en el período de 2006-2010, por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), derrotado estrechamente por Soledad Alvear y ésta dándose por perdida ante la actual Presidenta de la República. ¿Cómo hubieses afrontado estos tres problemas suscitados durante este gobierno, a los que deberías haber hecho frente de haber sido electo?:

a. Movimiento Secundario

b. Transantiago

c. Casos de Corrupción: ChileDeportes, EFE, Gendarmería, y tantos más.

3. Ateniéndonos a las cifras obtuviste 11.300 votos, un 30% quedando como segundo lugar el año 2001 en la circunscripción de la XI Región de Aysén. Ahora bien, el año 2005, los dos diputados de la Región (entendiendo que Aysén sólo tiene un distrito y una circunscripción) te ganaron: René Alinco (PPD, con 13.300 votos) y Pablo Galilea (RN, con 12.750 votos). O sea, de los 4 parlamentarios de la Región, eres el cuarto. ¿Qué podemos esperar del futuro político del díscolo Adolfo Zaldívar?

4. Fuertes voces han "sugerido" que el Tribunal Supremo debe expulsarte del Partido del cual fuiste Presidente. Sin embargo, tú has señalado enérgicamente que no tienen competencia para juzgarte amparándote en la Ley Orgánica Constitucional de Partidos, que prohíbe las Órdenes de Partido. Entonces, ¿por qué te haces parte de un Partido que cae en estas "ilegalidades"? ¿Por qué estás en un Partido a cuyas instituciones no le reconoces ninguna validez? ¿Qué te hace hoy estar en el Partido Demócrata Cristiano?

5. Hace ya tiempo estás jugando al malo de la Concertación, chantajeando con tu "independencia" la mayoría inestable y virtual de las bancadas oficialistas en el Senado. ¿Qué es eso de ser "díscolo"? ¿No será arrogarse importancia a raíz de una situación contingente quitándole gobernabilidad a la Presidenta y su Gobierno? ¿Qué necesita Adolfo Zaldívar por entregar sus lealtades definitivamente en la Concertación y sus Gobiernos?

6. En relación a la archirreconocida frase colorina de "cambiar el modelo", ¿en qué se expresa realmente estos cambios que pretendes hacerle al modelo actual? Puedes especificarlo en las siguientes áreas:

a. ISAPREs, FONASA, AFPs

b. Desarrollo Humano, Social, Económico

c. Clase Media

7. Desde la perspectiva de un histórico militante de la DC, incluso Presidente del PDC, ¿Qué rol debe cumplir este partido en el espectro político actual y futuro? ¿Es permanentemente compatible que el PDC permanezca en la Concertación con aliados que se han mostrado enormemente disconformes ante las posturas de la DC en materias valóricas, política interna e incluso en política internacional? ¿Volver a los tres tercios, "alianza con la Alianza en un Partido Popular", o la DC en Concertación?

26/07/2007 20:35 Autor: Francisco Zambrano Meza. (^.^). Tema: Sociedad Hay 1 comentario.

10/11/2006

CRISIS Y CONTINUIDAD CULTURAL: LAS DOS CARAS DE LA CRISIS

CRISIS Y CONTINUIDAD CULTURAL:

LAS DOS CARAS DE LA CRISIS

En el primer acápite del texto "Crisis y Continuidad Cultural", Carlos Fuentes pretende indicarnos dos visiones de una misma crisis que se vive en la Indo-Afro-Ibero-América en los albores del Quinto Centenario del Descubrimiento de nuestro continente, según la visión eurocentrista.

Si bien, un tanto distanciada por unos pocos años, esta fecha no sólo coincide con la ida del vigésimo siglo, sino con la llegada apremiante del siglo XXI y el paso del hombre a través del umbral del tercero de los milenios luego del nacimiento de Cristo.

Estos acontecimientos, recordados como históricos, no pueden ser considerados equivalentes por los americanos, pues el encuentro de dos mundos (como refiere una expresión más benevolente) nos imprime un carácter local que adiciona la entrada del nuevo milenio. Aún así, se pueden ver a través de dos prismas que serán desarrollados en lo sucesivo, estos son la esperanza y el miedo.

Latinoamérica, o más bien, cierto segmento de los latinoamericanos, está en busca de su identidad y la conjugación de ésta con la modernidad. Podríamos establecer una identidad "provisoria" que es la que actualmente engalana el desinflado pecho del orgullo latinoamericano: la cultura que emana hacia las más remotas vitrinas comerciales con la poesía, las narraciones, los ensayos y las pinturas que llevan el sello de despacho desde este "último rincón del mundo".

Inapelablemente, parece ser que la "correcta armonía" entre identidad y modernidad, únicamente tiene su razón de ser en el prototipo europeo de progreso. Los caudillismos y populismos que se han opuesto a esta idea de desarrollo han retrasado -pero no impedido- que se mantenga el norte fijo en este proceso.

Los chovinismos propios de países como Bolivia, en su búsqueda por la reivindicación de los pueblos originarios han desembocado en malformaciones sociales que apelan a sociedades anacrónicas pero que no llegan sino a penosas realidades que al menos sirven de mal ejemplo.

Nuestra "identidad transitoria", la poesía, la narrativa y la ensayística (las producciones artísticas convertidas en best-seller) son los únicos resabios positivos de las diferentes torres de babel que se han pretendido construir en cada Nación. En la Historia nacional, surge el ejemplo del mismísimo Pablo Neruda (Premio Nóbel de 1971), símbolo de la Unidad Popular y su Revolución "Con Sabor a Vino Tinto y Empaná'", fue lo único que permaneció inmutable en el tiempo tras el derrumbe de los sueños en utopías que intentaron instaurarse en nuestro país.

¿Podemos accionar en la medida de la unión de vida política y vida cultural para la construcción de nuestra Identidad y nuestro consiguiente desarrollo? El pesimismo me lleva al entreguismo. No hemos sido y, muy probablemente, no seremos capaces de conjugar ambas expresiones. Quizás, incluso sea preferible rechazar que nuestras razas originarias tienen en sus manos la verdadera vía al desarrollo, o que se pueden desarrollar conjuntamente con las ideas modernistas.

Sin escandalizarnos y sin rasgar vestiduras, es que este ensayo, propende a las ideas más realistas y mucho menos idealizadas. No sé si tan desgraciadamente, los modelos y ejemplos de desarrollo no se encuentran en la cultura guaraní, maya, olmeca o mapuche, sino que se encuentran en las realidades europeas y norteamericanas. Querámoslo o no, para allá debe apuntar nuestra brújula, y hacia esos paradigmas de  progreso es donde el mundo avanza mientras nosotros, melancólicos y nostálgicos, nos retrasamos condenándonos a una vida como la actual, perdidos en el espacio buscando una luz que ya no brillará.

Somos hijos del Imperio Occidental, descubiertos (tal como señalan los planes y programas educacionales), conquistados y colonizados por las ideas foráneas. Hoy no tenemos más sangre indígena que los idealismos vetustos y aún así no reconocemos que ya estamos insertos en una aldea global de la cual la identidad no pasa a ser más que un dato anecdótico.

El español José Antonio Marina sostiene que la globalización está provocando un obsesivo afán de identidad, que va a provocar muchos enfrentamientos. Nuestras cabezas se mundializan, pero nuestros corazones se localizan. Esto se transforma en un elemento negativo pues estas contradicciones vitales son las que hacen que los avances sean ficticios impidiendo que el mundo se desarrolle y nosotros con él.

No dejemos que nuestra búsqueda por la identidad nos enceguezca y no seamos capaces de ver las oportunidades que bofetean nuestra cara y nosotros no reconocemos ni menos aprovechamos.

El célebre Octavio Paz, ensayista y poeta mexicano, nos deja un interesante mensaje que ha de ser considerados por todos quienes mucho más temprano que tarde disfrutaremos en plenitud de la Globalización: "Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio."

Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar. Sin miedo, pero con esperanza.

Saludos, Francisco.

10/11/2006 21:20 Autor: Francisco Zambrano Meza. (^.^). Tema: Sociedad No hay comentarios. Comentar.

19/10/2006

Ubi Sunt ?

La Crónica del "Pingüino" 

Ayer los "pingüinos" fueron la atracción del zoológico nacional, la gente se turnaba para verlos, para aplaudirlos. No les molestaba incluso no poder sacárselos ni del televisor. Fueron la novedad, la chispa, lo simpático.

Hoy los "pingüinos" ya pasaron de moda, y aunque cambian sus plumajes, la misma gente que antes no dudaba en mirarlos con ternura, hoy los mira con desdén, con repudio y rechazo. Hoy golpean sus barrotes, los insultan, los pican con palitos y les tiran maní.

Los "pingüinos" no entienden a los seres humanos. Los "pingüinos" no se conforman conque el pescado de cada día ya no tenga una semana de descomposición, dicen que lo quieren completamente fresco, y no se sientes respetados con un pescado añejo de dos o tres días como se les prometió.

A la "pingüinada" se les sumaron las "hienas", los "buitres" y las "serpientes" y los convencieron de que los querían ayudar. Les creyeron en un principio y cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde y no pudieron separarlos.

Los "pingüinos" se enfermaron por el pescado putrefacto, y los cuidadores del zoológico le dieron los cadáveres a los demás animales para ahorrarse el comprar el alimento necesario. Los demás animales también murieron por la enfermedad.

El restaurant vecino del zoológico le pidió los cadáveres a los cuidadores para el "Menú del Día", así ahorrarse unos pesos para comprar mejores sillas para sentarse a comer.

Y los comensales murieron, y sus cadaveres alimentaron a otros humanos, y murieron, y murieron ... y murieron. Y la sociedad se extinguió por los "pingüinos" mal alimentados.

Francisco Zambrano Meza

Papá Cuéntame Otra Vez

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
qué lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

Ismael Serrano

19/10/2006 13:32 Autor: Francisco Zambrano Meza. (^.^). Tema: Sociedad No hay comentarios. Comentar.

17/10/2006

SIGLO XX: “El Despertar de la Clase Media y el Proletariado”

SIGLO XX:

“El Despertar de la Clase Media y el Proletariado”

Casi como uno más de los países europeos, la elite económica de nuestro país, participaba de las suculentas celebraciones en la ribera francesa, codeándose con quienes mantenían el referente cultural, la ciencia, la tecnología, las artes, el estilo de vida y hasta la moda que los mismos aristócratas imitaban (1). También aspiraban a alguna pequeña parte de esa belle époque de los países europeos que se vivió previo a la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, esto no era transversal al conjunto de la población chilena. "Me parece que no somos felices; se nota un malestar que no es de cierta clase de personas ni de ciertas regiones del país, sino de todo el país y de la generalidad de los que lo habitan". Con estas palabras el ex Diputado del Partido Radical Enrique Mac Iver, abrió su discurso en el Ateneo de Chile en los albores del naciente siglo XX.

Chile se abría al mundo con producciones y exportaciones del Salitre que vendía a muy buen precio en el extranjero, reportándole al erario nacional un suculento "sueldo" nacido únicamente de los impuestos aduaneros que reportaban las multinacionales (en su mayoría británicas) que extraían el preciado recurso del suelo chileno.

Con estos recursos, se levantaban puentes, trazaban caminos y se lanzaban a flotar marinas mercantes y naves de guerra; y sin embargo, Mac Iver, quien fuera ex Presidente del Banco Nacional, ex Ministro de Hacienda de Jorge Montt, entre otras funciones, seguía gritando a los cuatro vientos una frase que a muchos extrañaba pero que muy pocos consideraban: "Me parece que no somos felices".

De esta forma, el 1 de agosto de 1900, Mac Iver manifestaba el sentimiento de crisis que comenzaba a aflorar en la sociedad chilena en el flamante nuevo siglo que ya partía. El grueso de la opinión pública no la reconocía, no aceptaban que esta "crisis de los eruditos" tocara sus puertas y, cual burbuja, fuera reventada su realidad y tuviesen que mirarse a sí mismos en una concepción desolada.

Con las arcas fiscales repletas, Chile estaba viviendo el agotamiento de un estilo de vida y de un sistema político que se mostraban ampliamente inadecuados en pos de hacer frente a la nueva era que se avecinaba.

No era únicamente la pobreza recurrente que se manifestaba a lo largo de la Historia de Chile, sino también, el régimen parlamentario, la estructura social, el sistema microeconómico (pues a nivel macroeconómico Chile demostraba ser una potencia mundial), el rol del Estado Moderno, entre otras cosas que en su conjunto y en particular hacían efectivo el desajuste con la realidad que mutaba radicalmente.

De la mano con este reconocimiento de necesidad de revisión de la conciencia nacional, nace una creciente clase media, a raíz de la expansión de la burocracia estatal y el rol de educador del Estado reflejados en colegios de excelencia como el Instituto Nacional (2). Cualquier niño o joven podía labrar su futuro estudiando en alguno de los colegios del Estado (que no eran abundantes) y obtener una profesión como la de Ingeniero, Contador, Abogado y hasta Médico para asegurar sus años venideros.

Sin embargo, también se vislumbraba una nueva masa de gente que se organizaba en pos de reivindicarse, chocando sus aspiraciones con las barreras infranqueables del sistema vigente, con una bandera de lucha antioligárquica se levantaban las voces y los puños del Proletariado.

En su conjunto, todo el sistema respondía a una posición de la clase dirigente para la cual la política no era más que un hobbie, un juego o un deporte. Más que en el Congreso Nacional o La Moneda, las decisiones se tomaban en los fastuosos centros sociales a los que concurría la clase dirigente nacional, a su haber se erguían el Club de La Unión, el Club de Septiembre, el Club Hípico o las magníficas mansiones (3) de prominentes personajes públicos.

Políticamente hablando, es correcto señalar que durante la época del parlamentarismo, los partidos representados en el Congreso Nacional se convirtieron en actores fundamentales del acontecer público, viendo cómo el Presidente de la República era más bien un adorno o un instrumento más o menos dócil de sus designios.

Durante al menos las dos primeras décadas del vigésimo siglo, los partidos políticos más importantes tuvieron reducidas diferencias ideológicas, de hecho todos comulgaban con el pensamiento liberal y brillaban por su ausencia proyectos e idearios de sociedad distintos entre sí (4).

Esta homogeneidad de pensamiento entre los parlamentarios de la época no se explica por un frente ideario de sociedad o proyecto de país que buscara albergar el bien común, sino porque en suma, los partidos representaban (en un mayor o menor grado) los intereses de la oligarquía, es decir, del grupo social que controlaba la vida nacional.

Recién seis años después de las remecedoras palabras de Enrique Mac Iver, un correligionario de su partido, el ex Rector de la Universidad de Chile y fundador del Instituto Pedagógico, Valentín Letelier Madariaga, comenzó a preocuparse también de los problemas sociales y a propiciar una mayor intervención del Estado en la regulación socio-económica de la sociedad chilena.

Así, encabezaba una facción del Partido Radical que en esos momentos era el caballo de batalla de los sectores medios urbanos, de cierta parte de la clase media provinciana y de los terratenientes del sur. A estos inocuos intentos, se le sumó el reducido Partido Demócrata que fue otra colectividad más que sólo se quedó en la retórica y terminó asimilándose al sistema sin lograr sus anheladas aspiraciones de igualdad político-social.

No hacen grandes diferencias el Partido Conservador, el Partido Nacional, o la Alianza Liberal, quienes representaban a la Derecha política en el caso de los Conservadores y Nacionales y al centro variable entre la Izquierda del Partido Radical, o la Derecha antes mencionada.

Los partidos políticos de la época no reflejaron la realidad de nuestra sociedad, pues sólo fueron expresiones de los círculos reducidos de la clase alta, oligárquica, desoyendo los llamados de la clase media y aún más de la clase efervescente proletaria.

Incluso en su mayoría (incluyendo a los Conservadores, asociados con la Iglesia Católica), desoyeron el llamado del Papa León XIII efectuado en la famosa Encíclica Rerum Novarum (5) de 1891, quien ya denunciaba la "cuestión social"

Mucho se ha debatido sobre las posiciones o declaraciones particulares de esta encíclica, sin embargo, es claro que este trabajo fue notable como resumen de muchos asuntos emanados por la Revolución Industrial, por el creciente problema obrero y las sociedades democráticas modernas. Aún así, los parlamentarios de la época insistían en hacer oídos sordos de los llamados no sólo de las clases populares, sino también de la misma Iglesia de Roma.

A estos llamados, se les supeditaba al silencio, condenándolos y condenándose a sí mismos a lo que vendría posteriormente. Los grandes oligarcas se mantenían en las cúpulas y mantenían debates internacionales sin considerar la importancia de la "cuestión social".

Mientras los temas importantes del debate en el mundo "oficial" eran la conversión metálica y la pugna laico-eclesial, nuestro país comenzó a verse remecida por los primeros aprietos, reflejo del despertar de los sectores obreros y su organización en un ambiente de creciente convulsión. Episodios como la huelga de la carne de 1905, la matanza de Santa María en 1907 y la elección del primer obrero para el Parlamento de la República significaron signos ineludibles de esta realidad.

Una de las gotas que rebalsó el vaso fue la celebración del primer centenario de la República de Chile, donde Luís Emilio Recabarren (dirigente obrero socialista y fundador del Partido Obrero Socialista, POS) en una conferencia dictada en septiembre de 1910, en Rengo, con el título de "Ricos y pobres a través de un siglo de vida republicana", señala: "La fecha gloriosa de la emancipación del pueblo no ha sonado aún (...) Las clases populares viven todavía esclavas, encadenadas en el orden económico, con la cadena del salario, que es su miseria; en el orden político con la cadena del cohecho, del fraude y en el orden social con la cadena de la ignorancia y de sus vicios, que les anulan para ser considerados útiles a la sociedad en que vivimos".

Tremendamente cercano al materialismo histórico de Marx, este ideólogo del Partido Comunista enrostra, incluso con justa razón, como la maquinaria social avanza a pasos agigantados para la aristocracia nacional funcionando con el combustible del trabajo de los obreros que no ven el fruto de sus obras.

De estas semillas, germinan los partidos de izquierda populistas utópicos que apelan a la representación de los sectores sociales menos favorecidos, a los obreros salitreros, a quienes tenían que vivir en conventillos y cités, hacinados y anegados en sus propias tristezas y frustraciones y de los cuales estos partidos recogen para llevar a cabo una ideología de lucha de clases, como los son el Partido Obrero Socialista, la Federación Obrera de Chile, FOCH, el Partido Comunista de Chile, PCCH, alimentados por la reciente Revolución Bolchevique en Rusia (1917) y las agrupaciones que se formaron internacionalmente, la Internacional Workers of the World (IWW), la Internacional Sindical Roja o la Tercera Internacional Comunista.

Este es el gran puntapié inicial, es la muestra de cómo detonará la bomba social en un fuerte estallido en los años venideros que radicará en los gobiernos ideológicos: Jorge Alessandri Rodríguez (Centro Derecha), Eduardo Frei Montalva (Centro Izquierda) y Salvador Allende Gossens (Izquierda, reconocido marxista), desembocando en el quiebre de la institucionalidad nacional del año 1973.

Las clases populares, el estado llano, el tercer estado, el proletariado o como quiera que se le llame, nunca ha dejado de existir, sin embargo es en este momento en que levanta la voz y se hacen notar como un segmento importantísimo de la población, un segmento que se encontraba ausente, un segmento que se veía supeditado por la Historia de los héroes y grandes señores,  un segmento que a raíz de este estallido social producto del conjunto de problemas que los asolaban, más conocido como la "cuestión social".

Por último, sólo queda evidenciar el preponderante rol que juegan las masas proletarias en el Chile que se desarrollaba en los albores del siglo XX, en el Chile que se decía nación desarrollada y henchía el pecho con grandilocuencia hablando de la "esencia republicana de la Nación", en el Chile en el que se vislumbraban obras públicas pero se velaban los conventillos y cités.

El escritor estadounidense, Wayne W. Dyer, no dudaba en sentenciar: "El progreso y el desarrollo son imposibles si se siguen haciendo las cosas tal como siempre se han hecho". Por eso, Chile debe dejar de preocuparse de los problemas de los más desfavorecidos y de una vez por todas, ocuparse.


(1) Es justamente en estas instancias donde nacen los mitos que hacen henchir el orgullo nacional diciendo que nuestra bandera es la más bella del mundo y el himno nacional secunda en hermosura a la célebre Marsellesa

(2) No olvidemos, que el mismo Arturo Alessandri Palma, hijo de un pobre inmigrante italiano es quien vence al conservador Luís Barros Borgoño, luego de pasar por las aulas del Instituto Nacional recibiéndose como Abogado en una estrecha votación en la que por primera vez en la Historia de Chile llegaba al poder un meritócrata, de clase media instruida, ajeno a la clase alta de la sociedad

(3) Generalmente levantadas con recursos fiscales en prestamos "blandos" otorgados a largo plazo y con bajísimos, sino nulos, intereses. Créditos que rara vez eran pagados y que frecuentemente eran repartidos como trozos de torta provenientes de los recursos del fisco.

(4) Quizás una de las pocas cosas que diferenciaban a estos actores cruciales del sistema político parlamentario era la pugna laico-religiosa que, si bien implicaba una cierta concepción diferente acerca del papel del Estado, había perdido el vigor que la caracterizó durante el siglo anterior.

(5) Voz latina que significa "De las Cosas Nuevas", reconocida como la primer encíclica social emanada desde la Iglesia Católica

17/10/2006 10:35 Autor: Francisco Zambrano Meza. (^.^). Tema: Sociedad Hay 8 comentarios.

06/10/2006

Cuestión Social Reloaded.

«Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando»

  

El viernes 29 de septiembre de 2006, el Diario Oficialista La Nación publicó un artículo titulado: “Longueira entre el catastrofismo y la campaña” del que destaco el siguiente fragmento:

 

“Creo que estamos en situación de vivir revueltas sociales complicadas”, afirmó ayer Longueira al comentar la última jornada de movilización de los profesores y el paro en salud. Para el dirigente se respira un “ambiente de insatisfacción” que sólo es contenido por la buena situación económica del país. Adujo que “si Chile no tuviera el precio del cobre y tuviéramos un ciclo de la economía mundial malo, como el que podríamos tener en el futuro, o Chile no crece”, se produciría un estallido a gran escala, principalmente por las expectativas “que se generaron en la última campaña”.

  

¡Cuánta certeza tiene el Senador en sus palabras!

  

Estas palabras facilmente podrían ser calificadas de "poféticas". Proféticas, pero no nuevas. En los albores del siglo XX, el diputado Enrique Mac Iver, levantó su voz el 1de agosto de 1900 en el Ateneo de Chile señalando:

  

Me parece que no somos felices; se nota un malestar que no es de cierta clase de personas ni de ciertas regiones del país, sino de todo el país y de la generalidad de los que lo habitan. La holgura antigua se ha trocado en estrechez, la energía para la lucha en laxitud, la confianza en temor, las expectativas en decepciones. El presente no es satisfactorio y el porvenir aparece entre sombras que producen la intranquilidad.


No sería posible desconocer que tenemos mas naves de guerra, mas soldados, mas jueces, mas guardianes, mas oficinas, mas empleados y mas rentas publicas que en otros tiempos; pero, ¿tendremos también mayor seguridad, tranquilidad nacional, superiores garantías de los bienes, de la vida y del honor, ideas mas exactas y costumbres mas regulares, ideales mas perfectos y aspiraciones mas nobles, mejores servicios, mas población y mas riqueza y mayor bienestar? En una palabra: ¿progresamos ?

       

El discuros completo (realmente digno de leerlo) se encuentra haciendo clic aquí en el mismo Blog.

  

No debe sorprendernos que un Diputado de la República, en el amanecer del siglo XX, haya profetizado el panorama tan cruento que se vendría. Ni menos, que hoy, naciendo el siglo XXI, un Senador de la República, bajo condiciones muy similares haga declaraciones tremendamente análogas a las de Mac Iver.

 

Chile hoy enfrenta un auspicioso devenir económico gracias al recurso mineral del Cobre. Ayer era el Salitre. Chile hoy se plantea como una gran potencia continental e incluso mundial. Ayer también. Chile hoy levanta puentes, caminos y carreteras. Ayer también. Chile hoy presenta una verdadera bomba de tiempo en el ámbito social. Ayer le decíamos Cuestión Social.

 

Hoy tenemos la oportunidad de aprender del pasado. De dejar de ser una Nación que viva bien un tiempo, derroche lo ganado y muera en el intento de ser un país desarrollado.

 

No pretendo ejercer el proselitismo político que tanto caracteriza a este Senador y candidato al Sillón Ejecutivo, sí quiero usar sus palabras para que no se diga que nadie se daba cuenta de la creciente ola de malestar social y que nadie pudo acusar recibo de estas señales que emanan desde el mismo pueblo.

 

Durante este Gobierno, primero fueron los estudiantes con el Pingüinazo de Mayo-Junio, después fueron los Profesores Municipales, los Empleados Fiscales, los músicos del Teatro Municipal, los empleados de la Salud y más adelante se aprovecharán de la coyuntura otros gremios y sindicatos. No es un desfile de modas, no es un vitrineo de problemas sociales y el problema no se resuelve aumentando el presupuesto nacional. ¡¿De qué nos sirve tener dinero en el herario fiscal sino tenemos buenos administradores en la clase política?!

 

Se resuelve muy a largo plazo, se resuelve con voluntad, dedicación y sin esperar un dividendo político inmediato, se resuelve modificando el Sistema Educacional (a largo plazo), se resuelve modificando las relaciones laborales Estado-empleado (a largo plazo), es más, se resuelve con un cambio de mentalidad y conciencia en aras de un Chile post-bicentenario (a muy largo plazo).

 

No sostengo que lo vaya a resolver Longueira, Piñera, Alvear, Eyzaguirre o Insulza, no es un problema del Ejecutivo ni de izquierdas o derechas. En esta sociedad posmoderna nos falta el diálogo de clases para invitar al cambio social.

06/10/2006 18:18 Autor: Francisco Zambrano Meza. (^.^). Tema: Sociedad Hay 1 comentario.

Documento: Enrique Mac Iver - "La Crisis Moral de la República"

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LA CRISIS MORAL DE LA REPUBLICA

[Discurso pronunciado el 1 de agosto de 1900 en el Ateneo de Chile] 

Voy a hablaros sobre algunos aspectos de la crisis moral que atravesamos; pues yo creo que ella existe y en mayor grado y con caracteres mas perniciosos para el progreso de Chile que la dura y prolongada crisis económica que todos palpan.

Me parece que no somos felices; se nota un malestar que no es de cierta clase de personas ni de ciertas regiones del país, sino de todo el país y de la generalidad de los que lo habitan. La holgura antigua se ha trocado en estrechez, la energía para la lucha en laxitud, la confianza en temor, las expectativas en decepciones. El presente no es satisfactorio y el porvenir aparece entre sombras que producen la intranquilidad.

No sería posible desconocer que tenemos mas naves de guerra, mas soldados, mas jueces, mas guardianes, mas oficinas, mas empleados y mas rentas publicas que en otros tiempos; pero, ¿tendremos también ma­yor seguridad, tranquilidad nacional, superiores garantías de los bienes, de la vida y del honor, ideas mas exactas y costumbres mas regulares, ideales mas perfectos y aspiraciones mas nobles, mejores servicios, mas población y mas riqueza y mayor bienestar? En una palabra: ¿progresamos ?

Hace cinco anos se levantó el censo decenal de la República. El recuento de la población no fue satisfactorio, pues aparecía un aumento por demás pobre y en escala muy inferior a la de anteriores censos.

Se dijo que la operación era incompleta y defectuosa y hasta ahora no ha si do oficialmente aprobada. Con esto pudimos desentendernos de un hecho tan grave y revelador del estado del progreso del país; pero, en verdad, deficiencias y vicios considerables en el censo no se ven y sus cifras continúan manifestando que la población no aumenta por lo menos en el grado que corresponde a un pueblo que prospera.

Mas, si el numero de los habitantes de Chile no crece, o crece con desalentadora lentitud, en cambio el numero de contravenciones a la ley penal aumenta con inusitadas proporciones. Comienza a oírse que en San­tiago, por ejemplo, se necesitan ocho jueces del crimen, el doble de los que existen para atender medianamente las necesidades del servicio.

En el verano último se me hizo notar un curioso fenómeno que acaecía en uno de los departamentos de la provincia de Maule, y que probablemente se vera también en otras regiones del territorio. Los pequeños propietarios rurales enajenaban sus tierras a precios ínfimos para asilarse en los centres de población, y lo hacían porque les faltaba seguridad para sus bienes y para su vida. El bandolerismo ahuyenta de los campos a los labradores, el agente principal de la producción agrícola, en un país que desde hace veinte años no sabe donde esta el fondo de sus cajas.

Hace poco daba alguien cuenta de otro hecho curioso que se presenta en Chile. El numero de escuelas ha aumentado; pero a medida que las escuelas aumentan la población escolar disminuye.

No sé si la enseñanza primaria sea mejor ahora de lo que fue en años atrás; ello es probable porque los maestros formados en nuestras es­cuelas pedagógicas adquieren conocimientos generales y profesionales más extensos, más completes y más científicos que los recibidos en otros tiempos. Por desgracia, ni la superioridad técnica de los maestros, ni la mejoría de los métodos modifican la significación del dato relativa a la matrícula escolar hasta el punto de que fuera posible sostener que adelantamos, que la ilustración cunde, que la ignorancia se va.

Pienso que no hay negocio público en Chile más trascendental que éste de la educación de las masas populares. Es redimirla de los vicios que las degradan y debilitan y de la pobreza que los esclaviza, y es la incorporación en los elementos de desarrollo del país de una fuerza de valor incalculable.

No me es difícil creer que la instrucción secundaria y superior se han generalizado considerablemente en los últimos tiempos, el número de personas ilustradas es más crecido ahora de lo que fue antes; se puede encontrar un bachiller hasta en las silenciosas espesuras de los bosques australes.

Pero, ¿será inexacto el hecho de que, estando mas extendida la instrucción y siendo más numerosas las personas ilustradas, las grandes figuras literarias y políticas, científicas y profesionales que honraron a Chi­le y que con la influencia de su saber y sus prestigios encauzaron las ideas y las tendencias sociales carecen hasta ahora de reemplazantes? Hemos tenido muchos hombres de la pasada generación de nombradía americana y aun europea, y me parece que nadie se ofenderá si digo que no acontece lo mismo en la generación actual.

Entre los elementos de progreso de una sociedad pocos hay superiores a la energía para el trabajo y al espíritu de empresa. Uno y otro se desarrollan con la educación y el ejemplo y con el ejercicio que es la gimnasia que los afirma y fortifica. Esa ha sido la principal fuerza del pueblo inglés y del pueblo americano, y, en general, del europeo del Occidente.

Ni de espíritu de empresa ni de energía para el trabajo carecemos nosotros, descendientes de rudos pero esforzados montañeses del norte de España. ¿A dónde no fuimos? Proveíamos con nuestros productos las costas americanas del Pacifico y las islas de la Oceanía del hemisferio del sur, buscábamos el oro de California, la plata de Bolivia, los salitres del Perú, el cacao del Ecuador, el café de Centroamérica, fundábamos bancos en La Paz y en Sucre, en Mendoza y en San Juan; nuestra bandera corría todos los mares y empresas nuestras y manos nuestras bajaban hasta el fondo de las aguas en persecución de la codiciada perla.

A la iniciativa, al esfuerzo y al capital de nuestros conciudadanos debemos los primeros ferrocarriles y telégrafos, puertos, muelles, establecimientos de crédito, grandes canales de irrigación y toda clase de empresas.

            ¿Podría con verdad afirmarse que el espíritu y la energía que entonces animaran a nuestro país para el trabajo se hayan, no digo fortificado sino siquiera mantenido?. ¿Significará algo el que hayamos perdido nuestra acción comercial e industrial en el extranjero y que el extranjero no reemplace en nuestro propio territorio? En general, ¿se gasta hoy actividad para la lucha de la vida y para crear fuentes de riqueza por medio del trabajo libre, o se ve una funesta tendencia al reposo enervante y la empleomanía?

Preguntas son éstas que todos pueden responder y las respuestas no serán tal vez satisfactorias para los que cuentan entre los elementos de apreciación del progreso de un país, la energía de sus habitantes para el trabajo, y el espíritu de empresa.

La producción en realidad no aumenta desde hace anos; si no fuera por el salitre, podría decirse que disminuye; la agricultura vegeta; la minería aun en estos días de grandes precios, permanece estacionaria; la incipiente manufactura galvanizada con el dinero público y con el sacrificio de todos, no prospera; el comercio y el trafico son siempre los mismos y el capital acumulado es menor.

¿Tenemos algunos rieles mas, algunas escuelas, algunos pocos mi­les de habitantes? Enhorabuena; ¿pero que importancia tiene esto para juzgar de nuestro adelanto, si esos centenares de rieles debieran ser millares, si esas docenas de escuelas debieran ser centenares y si esos pocos miles de habitantes debieran ser millones? ¿Y que vale ello delante de las obras publicas en ruinas, de la agricultura decadente, de las minas inutilizadas, del comercio anémico, de los capitales perdidos, del ánimo enfermo ?

En el desarrollo humano el adelanto de cada pueblo se mide por el de los demás; quien pierde su lugar en el camino del progreso, retrocede y decae. ¿Que éramos comparados con los países nuevos como el Brasil, la Argentina, México, la Australia, el Canadá? Ninguno de ellos nos superaba; marchábamos adelante de unos y a la par de los otros.

¿Que somos en el día de hoy? Me parece que la mejor respuesta es el silencio. Y seria bien triste por cierto que nos consoláramos de la perdida de nuestro puesto preferente, con el poder militar, como se consolaban con su espada y sus pergaminos los incapaces que se veían desalojados por la actividad de los hombres de iniciativa y de trabajo.

No hay para que avanzar en esta somera investigación acerca del estado del país en lo que se relaciona con su progreso; importa mas preguntarse ¿por que nos detenemos?, ¿qué ataja el poderoso vuelo que había ornado la República y que había conducido a la mas atrasada de las colonias españolas a la altura de la primera de las naciones hispanoamericanas?

En mi concepto, no son pocos los factores que han conducido al país al estado en que se encuentra; pero sobre todos me parece que predomina uno hacia el que quiero llamar la atención y que es probablemente el que menos se ve y el que mas labora, el que menos escapa a la voluntad y el mas difícil de suprimir. Me refiero ¿Por que no decirlo bien alto?. A nuestra falta de moralidad publica; sí, a la falta de moralidad pública que otros podrían llamar la inmoralidad pública.

Mi propósito no es otro que el de señalar un mal gravísimo de nuestra situación, que participa más de la naturaleza de mal social que de mal político, con el objeto de provocar un estudio acerca de sus causas y sus remedies, y para el fin de corregirlo en bien de todos y no en beneficio de individuos, bandos o partidos.

Quiénes son los responsables de la existencia de ese mal, no sé; ni me importa saberlo; expongo y no acuso, busco enmiendas y no culpas. La historia juzgará y su fallo ha de decir si la responsabilidad por la lamen­table situación a que ha ligado el país es de algunos o de todos, resultado de errores y de faltas, o de hechos que no caen bajo el dominio y la previsión de los hombres.

Quería decir también que la moralidad publica de la que hablo no es esa moralidad que se realiza con no apropiarse indebidamente los dineros nacionales, con no robar al fisco, con no cometer raterías, perdónenme la palabra. Tal moralidad que llamaré subalterna, depende de otra mas alta moralidad, y sus quebrantos los sancionan los jueces ordinarios y no la decadencia nacional y la historia.

Hablo de la moralidad que consiste en el cumplimiento de su deber y de sus obligaciones por los poderes públicos y por los magistrados, en el leal y completo desempeño de la función que les atribuye la carta funda­mental y las leyes, en el ejercicio de los cargos y empleos, teniendo en vista el bien general y no intereses y fines de otro genero.

Hablo de la moralidad que da eficacia y vigor a la función del estado y sin la cual esta se perturba y se anula hasta el punto de engendrar el despotismo y la anarquía y como consecuencia ineludible, la opresión y el despotismo, todo en dario del bienestar común, del orden publico y del adelanto nacional.

Es esa moralidad, esa alta moralidad, hija de la educación intelectual y hermana del patriotismo, elemento primero del desarrollo social y del progreso de los pueblos; es ella la que formó los cimientos de la grandeza de los Estados Unidos y que se personalizó en un Washington; es ella la que condujo a nuestra República al primer rango entre las naciones americanas de origen español y que se personalice en ciertos tiempos, no en un hombre sino en el gobierno, en la administración, en el pueblo de Chile. Yo no admiro y amo el pasado de mi país a pesar de sus errores y de sus faltas, por sus glorias en la guerra, sino por sus virtudes en la paz. Sin estas tan inútiles como en los actuales tiempos el salitre, habrían sido para la prosperidad de la república los grandes descubrimientos mineros la creación de los mercados de California y Australia y las facilidades de la navegación que nos acercaron a todos los centros productores y de consu­mo.

06/10/2006 17:59 Autor: Francisco Zambrano Meza. (^.^). Tema: Sociedad Hay 1 comentario.


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